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Senderismo Cerro del Águila

Tipo: Sendero señalizado
Partimos de la colonia agrícola La Algaida para cubrir un itinerario que lleva hasta el pinar de Monte Algaida, bosque de repoblación en el que podremos encontrar chozos marismeños
Duración: 1.30 horas
Distancia: 4.500 m
Dificultad: Baja
Espacio Natural: P. Natural de Doñana. Pinar de la Algaida
Localidad: Sanlúcar de Barrameda
Provincia: Cádiz
Comarca: Comarca Costa Noroeste

Partimos de la colonia agrícola La Algaida para cubrir un itinerario que lleva hasta el pinar de Monte Algaida, bosque de repoblación en el que podremos encontrar chozos marismeños como el de la fotografía que constituyen un ejemplo de arquitectura popular típica. Rodeando el pinar, nos encontramos en una zona de arena rodeada de marismas y una loma que, tradicionalmente, ha dado nombre a este sendero.

Descripción detallada:
El presente sendero se encuentra en Monte Algaida (Sanlúcar de Barrameda) al que se accede tras atravesar la colonia agrícola de la Algaida.
El recorrido se inicia junto al aparcamiento que existe en la entrada del pinar, correspondiente a una repoblación de principios del siglo XIX, del que sale un sendero que nos lleva hasta el observatorio de la Laguna de Tarelo (ver en el mapa).
Esta laguna tiene un origen artificial ya que se originó tras una extracción de áridos destinados para la colonia agrícola del entorno.
El lugar se ha convertido en refugio ideal para muchas aves y es posible observar maslvasías, porrones o somormujos junto con zampullines y fochas.
Podemos escuchar los peculiares cantos de estas aves que se entremezclan constituyendo un agradable concierto.
Al salir del observatorio se cogerá el carril de la derecha para adentrarnos en el pinar.
En el margen izquierdo la vegetación es más abundante dominando el pino piñonero y las sabinas acompañadas por: bayón, lentisco, jaguarzo, espino negro, labiérnaga, jaguarzo amarillo, jaguarzo blanco...
En el margen derecho encontramos manchas de torvisco, sanguino, esparraguera, madreselva y rubia peregrina junto con sabinas .
A unos 100 metros la terminación de la laguna da paso a los campos de cultivo que rodean éste humedal.
Discurrimos por el sendero hasta llegar a una bifurcación y continuaremos hacia el frente por un camino ancho, encontrando plantas como el mirto y la clemátide.
En éste tramo podemos observar una reciente repoblación de pinos acompañados de plantas adaptadas a suelos húmedos: sanguino, sabina, labiérnaga, clemátide, lentisco, espino negro, juncos...
LLegamos a un nuevo cruce de caminos y nuestro itinerario continúa hacia el frente para dar paso a una vegetación de tonalidades blanquecinas.
La perpetua que envuelve con su profundo aroma a regaliz el camino, retama, jaguarzo blanco y amarillo y en menor cantidad el lentisco acompañan a una reciente repoblación de pinos.
Nos encontramos en el conocido como monte blanco. Cuando hayamos andado unos metros, podemos adentrarnos un poco por el pinar de nuestra derecha para comparar este monte blanco con el “monte negro” .
En las zonas altas de las ondulaciones del terreno nos encontramos con el monte blanco y en las zonas bajas, con mayor grado de humedad, con el monte negro, de tonalidades verde intenso y compuesto por mirtos, lentiscos, jaguarzos moriscos...
Tras ésta interesante parada continuaremos avanzando hasta encontrar una bifurcación donde debemos continuar hacia el frente por el camino principal.
A unos 500 metros de éste cruce aparece un pequeño carril a la izquierda que nos permite acercarnos hasta “la vera”.
En esta zona se juntan las arenas del pinar con las arcillas de la marisma. Desde aquí se obtiene una amplia visión de la marisma que ha sido transformada en gran parte para uso salinero pudiendo divisar las grandes acumulaciones de sal situadas en la franja paralela al río Guadalquivir.
Volviendo nuevamente al carril continuaremos por él hasta encontrarnos a unos 200 metros une nueva bifurcación, debiendo tomar el camino de la derecha que discurre por un terreno de piedras y el inconfundible olor del romero envolverá nuestro camino.
A unos 300 metros de éste tramo estableceremos una nueva parada .
Si hacemos un giro de noventa grados sobre el camino podemos observar un cambio brusco de paisaje; el matorral de nuestra derecha deja paso a las formaciones de grandes pinos y sabinas que observamos a la izquierda.
En el pinar el terreno muestra más ondulaciones y el matorral sólo aparece en pequeñas manchas de jaguarzo, mirto y lentisco.
A unos 400 metros llegaremos a un nuevo cruce y tomaremos el camino de la derecha donde podemos detenernos en la margen izquierda del camino para observar la vegetación .
La proximidad de aguas subterráneas hace que el monte negro se desarrolle con una gran diversidad de plantas: mirtos, jaguarzos, torviscos, labíernagas, juncos, sanguinos....,entre las que se encuentra una repoblación reciente de acebuches.
A 100 metros encontramos un nuevo cruce y cogeremos por la izquierda, donde podemos establecer una parada para observar dos paisajes bien diferenciados.
A nuestra izquierda queda una zona muy degradada con escasa vegetación destacando algunas manchas de jaguarzo y de grandes pinos dispersos en el terreno.
Esta degradación es consecuencia de un incendio que arrasó la zona hace pocos años. Aparecen ejemplares de pinos jóvenes procedentes de una reciente repoblación.
En la margen derecha encontramos pinares densos de diferentes alturas que ofrece una hermosa imagen del lugar.
A unos 300 metros del tramo aparece a nuestra derecha una duna fósil cubierta de romero y sabina por la que podemos ascender para obtener una panorámica del entorno.
Descenderemos por la duna para volver nuevamente al carril y a escasos metros la zona de la izquierda recobra su aspecto original y la zona quemada da paso a un pinar consolidado.
Grandes manchas de sabinas acompañan al matorral junto con torviscos y jaguarzos.
Encontraremos un nuevo cruce con dos alternativas, tomaremos el camino de la izquierda observando en los márgenes del mismo pequeñas dunas. A 100 metros abandonaremos el carril para girar hacia la derecha y avanzar hacia la cresta de una duna fósil
Desde este lugar es posible observar una panorámica del Parque Nacional de Doñana. La duna se encuentra cubierta de sabina y aparecen algunos ejemplares de camarina, que en verano muestra unos frutos blanco traslúcidos que se asemejan a pequeñas perlas.
Tras finalizar esta parada es aconsejable avanzar por la cresta de la duna dejando a nuestra derecha una zona de matorral y de pequeños pinos y a la izquierda el pinar consolidado.
Al finalizar la cresta de la duna descenderemos por ella y llegaremos aun carril que discurre junto a la zona agrícola que recorrimos al inicio. Tomaremos hacia la izquierda hasta llegar a la zona de aparcamientos donde finaliza el itinerario.

Folleto explicativo:
http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/servtc5/ventana/descargaPublicaciones.do?s=img/Publicaciones/ConociendolaNaturaleza/&n=CerrodelAguila.pdf

Located in: Senderismo

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