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Desde hace algunos años las actividades de turismo activo se han empezado a comercializar a través de empresas de mediación turísticas (en Andalucía agencias de viajes y centrales de reservas).

Dicho sector fue regulado por el Decreto 301/2002, de 17 de Diciembre, de agencias de viajes y centrales de reservas (BOJA nº 150, 21-XII-2.002).

Han aparecido grandes portales a nivel nacional (normalmente con licencia de agencias de viajes) y pequeños portales-centrales de reserva que operan en Andalucía. En algunos casos estos son páginas webs que comercializan actividades de las mismas empresas que los promueven.

En el sector del turismo rural ocurre algo parecido, bajo la denominación de central de reservas encontrarnos empresas registradas de mediación turística (agencias de viajes), portales de Centros de Iniciativa Turísticas o Grupos de Desarrollo Rural y páginas webs de particulares y/o propietarios de alojamientos rurales.

El caso es que nos podemos encontrar de todo macroportales que operan legalmente como agencias de viajes y sencillas páginas webs, sin registro turístico alguno, que intentan intermediar en estos sectores turísticos con más o menos efectividad.

Es conveniente que los usuarios de estos portales sepan que una central de reservas al igual que un agencia de viajes en Andalucía debe inscribirse previamente a inicio de su actividad en el Registro de Turismo de Andalucía, según lo establecido en e decreto arriba mencionado y constituir garantías que cubran la responsabilidad civil y patrimonial de dichas empresas.

Las agencias de viajes están autorizadas en exclusividad:

a) venta de billetes y reserva de plazas en medos de transporte,

b) reserva de alojamientos turísticos,

c) mediación en contratación de servicios de otras empresas turísticas,

d) organización o comercialización de viajes combinados

e) organización o comercialización de excursiones de duración no superior a 24 horas,

....

Las centrales de reserva tan solo pueden realizar las funciones de los apartados b y c

El artículo 2, apartado 1.b) del Decreto 301/2002 define a las centrales de reservas: "Aquellas personas física o jurídicas que en posesión del título-licencia correspondiente, se dedican a la mediación de servicios turísticos, sin que, en ningún caso, puedan percibir directamente de los usuarios contraprestación económica alguna por su mediación".

El apartado 2 de dicho artículo define la intermediación o mediación turística como " el servicio turístico consistente en celebrar contratos o facilitar su celebración entre los oferentes y los demandantes de las actividades y servicios... así como su organización o comercialización".

O sea en Andalucía una auténtica central de reservas, legal y registrada, no puede cobrar al usuario la reserva de estos servicios. Podrá cobrarle una comisión a los oferentes o prestadores de los servicios, pero no a los usuarios.

Nos da la impresión que esto no lo saben muchas de estas empresas autodenominadas centrales de reservas.